La primera presencia humana en el territorio de lo que es hoy en día Cáceres se remonta a la Prehistoria. En la zona del Calerizo existen varias cuevas (Maltravieso, El Conejar) -descubierta en 1956 por el académico y cronista oficial de Cáceres Carlos Callejo- donde se han encontrado vestigios pictóricos de manos humanas, con la particularidad de que tienen el dedo meñique oculto bajo una capa de pintura (en el pasado se pensaba que se trataba de amputaciones). La datación de estas pinturas comprende varias etapas del Paleolítico Superior. En la cercana cueva de El Conejar se han hallado algunas cerámicas y utensilios líticos que datan la ocupación de la cueva en el Neolítico Antiguo (VI-V milenio a.C.), tampoco hay que destacar la posibilidad de que fuera ocupada durante el Epipaleolítico. Posteriormente algunos cráneos trepanados y cerámicas decoradas apuntan a que la cueva de Maltravieso fue también ocupada durante la Edad del Bronce.
Dominio Romano
Sin embargo, fue en el siglo siglo I adC cuando los romanos se asentaron en campamentos (Castra Cecilia y Castra Servilia) de manera permanente en el entorno de la colina en la que estaría la colonia Norba Caesarina junto a la importante vía de comunicaciones que después se conocería como Vía de la Plata. En torno al siglo V d. de C. los visigodos arrasan el asentamiento y hasta el siglo VIII-IX no se vuelve a oír hablar de la ciudad.
A 2 km hacia el SE se encuentra el antiguo municipio de Aldea Moret, actualmente barriada del mismo nombre integrada dentro de la ciudad, alrededor del cual pueden contemplarse dos yacimientos arqueológicos romanos: "Cuarto Roble y "El Junquillo". La Vía de la Plata, señalizada, puede recorrerse al sur de la ciudad: un tramo discurre no lejos del "Centro de Instrucción y Movilización" (CIMOV) Santa Ana en dirección sur; hay un tramo excavado en Valdesalor, en donde la calzada cruza un puente romano.
Dominio Árabe
Fueron los musulmanes, procedentes del norte de África, los que aprovecharon el lugar estratégico sobre el cual se asentó la primitiva colonia romana como base militar para hacer frente a los reinos cristianos del norte, durante los primeros siglos de la Reconquista. Del árabe proviene el nombre actual de Vía de la Plata, denominación de la calzada romana que unía Astorga con Andalucía (del árabe balata, calzada, de donde derivó -por corrupción- la palabra "plata").
En el siglo XII, ante el avance cristiano, la ciudad se fortifica con una muralla de adobe (que aún se conserva), hecho que no bastó para evitar que Alfonso IX, monarca del reino de León, tomara la ciudad tras varios años de asedio el 23 de abril de 1229, día de San Jorge, otorgando a la ciudad Fuero de Villa, que desde entonces es celebrado en la ciudad como su patrón. Anteriormente se había realizado otro intento para tomarla por parte de Fernando II en el año 1169, que pudo recuperar la plaza para los cristianos durante 5 años, volviendo a caer de nuevo en manos musulmanas en 1174.
Cáceres fue desde entonces una Villa libre, no de señorío, pudiendo sus vecinos elegir a sus 12 Regidores; inmediatamente fue repoblada por leoneses, asturianos, gallegos y castellanos, aunque con el tiempo sus habitantes se dividieron en dos bandos: el de los leoneses (que también incluiría a las gentes originarias de Galicia y Asturias), y el de los castellanos. Los primeros habitaban la parte alta de la ciudad (barrio de San Mateo), y los segundos en la baja (barrio de Santa María).Los nobles de los bandos leonés y castellano se enfrentaron violentamente con frecuencia, y la situación llegó a tales extremos, que Cáceres contó en la práctica con dos concejos diferentes que no cesaban de pelearse. La situación perduró hasta la llegada de Isabel la Católica que decidió pacificar la situación, y redactó unas nuevas Ordenanzas. La Villa pasa a ser en 1477 de Realengo y sus Regidores perpetuos; Villa Muy Noble y Muy Leal.
A partir de ese momento Cáceres empieza a transformase, construyendo iglesias en el lugar de mezquitas y palacios cristianos sobre los primitivos palacios musulmanes, aunque fueron las fortunas procedentes de América las que más contribuyeron a la monumentalidad de la ciudad.
Con ligeros retoques hasta el siglo XVIII, esa versión es la que ha llegado hasta nuestros días.
Cáceres Moderno
En 1822 pasa a ser la capital de la Alta Extremadura. En 1864 se descubre en las proximidades un importante yacimiento de fosfatos, fundándose la villa de Aldea Moret, destinada a los trabajadores de la minería. En el año 1881 se inaugura el ferrocarril, permitiendo la ampliación del núcleo urbano hacia el sur, siendo elevada a rango de ciudad en 1882.
Así, se trata una de las ciudades monumentales mejor conservadas del mundo, tal y como ha sido considerada por el Consejo de Europa.
La Guerra Civil Española
Tras el alzamiento nacional del 18 de julio de 1936, queda claro que las fuerzas militares acantonadas en Cáceres toman rápidamente partido por los generales sublevados. En Cáceres, los oficiales esperaban entrar en acción, y deciden no movilizar fuerzas hasta no contar con la confirmación del general Andrés Saliquet desde Valladolid. Sobre las 11 de la mañana del 19 de julio, tras la confirmación de la sublevación, una columna militar, a cuya cabeza figuraba el comandante de infantería José Linos Lage partió del cuartel Infanta Isabel, sede del Regimiento Argel nº 7, y tras desfilar por varias calles, llegó frente al Ayuntamiento donde se leyó la proclama del estado de guerra que decía lo siguiente:
«Yo Don Andrés Saliquet Zumeta, General Jefe de la VII División Orgánica.Hago saber:1º) Queda declarado el Estado de Guerra en todo el territorio de la División.2º) Quedan prohibidas las huelgas que puedan declararse, sometiéndose a sus directivos a juicios sumarísimos.3º) Todas las armas cortas y largas que obran en poder de los individuos, serán entregadas en un plazo de cuatro horas, en los cuarteles de la Guardia Civil, sometiéndose a juicio sumarísimo a todo el que contraviniere este Bando.4º) Serán sometidos igualmente todas aquellas personas que traten de alterar o perturbar el orden; los que atenten contra la vida de las personas, contra los medios de comunicación, conducción del agua, electricidad, etc.5º) Queda prohibido transitar por las calles sin autorización en número mayor de tres, los grupos que se formen serán disueltos por la fuerza.6º) Se prohíbe el tránsito por la población después de las nueve de la noche, a toda persona o vehículo sin que lleve autorización del Comandante Militar.Cáceres a las once horas del día 19 de julio de 1936.—El general de la División Saliquet. P.O., el Comandante Militar Manuel Álvarez Díaz.-
Tras la proclama, las fuerzas sublevadas se dirigen a ocupar el Gobierno Civil y la Diputación, que ya se encontraban bajo mando militar, con el apoyo de la Guardia Civil que también se había sublevado siguiendo las órdenes del comandante Fernando Vázquez Ramos, que desarma a la Guardia de Asalto, que nada puede hacer frente a semejante despliegue de fuerzas. Se toman así los principales edificios sin disparar un solo tiro.
Los únicos disparos que suenan en Cáceres se producen en las inmediaciones de la cárcel, producidos entre militantes socialistas y comunistas y la guardia civil, que evita que los primeros accedan a la prisión para apoderarse de numerosos presos falangistas, entre ellos el jefe provincial capitán retirado José Luna Meléndez. No se producen bajas al huir los agresores sin conseguir su objetivo.
Cuando las fuerzas sublevadas liberan al falangista Luna, aquel moviliza en la ciudad a unos 1000 simpatizantes, y comienza a dictar órdenes para ocupar, por parte de las distintas agrupaciones locales de falange, los principales pueblos de los alrededores, así como la toma de los principales puntos estratégicos como son las líneas fronterizas con Portugal o el paso de puertos y puentes.
En la capital la represión comenzó de inmediato, dirigida por el propio capitán Luna, el cual dirigiría personalmente las labores represivas, siendo el primer asesinato el del director de “Unión y Trabajo” Pedro Montero Rubio. A aquel le seguirían muchos más, fusilados en las inmediaciones del cuartel Infanta Isabel, los cuáles fueron inhumados en un patio trasero del cementerio, en el suelo y sin lápidas, en un lugar sombrío que permaneció sin recuerdo muchas décadas hasta que, restaurada la democracia, recibiera el honor que merecía. Los encarcelamientos comenzaron a la misma vez, al ser detenidos el gobernador y el alcalde constitucional, nombrando el jefe militar sublevado Álvarez Díaz al comandante de la Guardia Civil Fernando Vázquez como nuevo gobernador, y al capitán del ejército Luciano López Hidalgo como alcalde.
Con el apoyo de las fuerzas falangistas y el de la tropa sublevada, Cáceres se adhiere al alzamiento, depurando a la mayoría de los cargos constitucionales que fueron sustituidos por afines a los sublevados.
Tomada la ciudad por las fuerzas rebeldes, se facilita el avance de las tropas franquistas que llegan desde el sur por las carreteras de Mérida y Badajoz.
El 26 de agosto de 1936, el general Francisco Franco llega a Cáceres, dónde establece su cuartel general antes de iniciar el avance sobre Madrid. Allí recibiría a su mujer Carmen y a su hija, a las que no veía desde el día del alzamiento.
En el mes de octubre de 1936 se crea en Cáceres, concretamente en los Castillos-Palacios de las Arguijuelas de arriba y de abajo (a unos 15 kilómetros de la capital), la primera Compañía de carros de combate del ejército nacional, compuesta por 15 carros ligeros italianos. También durante el mismo mes, arriban 41 carros de combate alemanes Panzer I-A, con los cuáles se crea un Batallón de Carros (bajo la instrucción de carristas alemanes) que emplean como base y campo de instrucción los terrenos de dichos castillos. El 27 de octubre de 1936, al mando del comandante José Pujales Carrasco, y con unos efectivos de dos compañías con 3 secciones de 5 carros cada una, inician las primeras unidades acorazadas su marcha hacia el frente de Madrid. El 1 de noviembre intervienen en la primera acción de guerra, ocupando las localidades de Brunete, Villamantilla y Villanueva de Perales.
Una de las pocas reacciones de las fuerzas republicanas fue el bombardeo de la ciudad el 23 de julio de 1937. Aquel día, sobre las nueve o nueve treinta de la mañana, 5 bimotores Tupolev SB-2 “Katiuska” soviéticos de la 4ª escuadrilla, al mando del teniente coronel Jaume Mata Romeu (de 18 años), de las Fuerzas Aéreas de la República Española -FARE- que habían despegado del aeródromo de “Los llanos” en Albacete, arrojaron 18 bombas, las cuales afectaron a diversas construcciones (como el palacio del Mayorazgo, el mercado de abastos, Santa María, traseras del cuartel de la Guardia Civil, Ayuntamiento, las calles Nido y Sancti Espíritu), causando 35 muertos y numerosos heridos.
Posteriormente, del aeródromo de Cáceres una vez consolidada la provincia, partieron numerosos aviones que atacaron a las tropas gubernamentales (entre ellos los Fiat Cr-32 italianos pilotados por los capitanes Dequal y Joaquín García-Morato, o los tenientes Mantelli y Franceschi) en las proximidades de Madrid. Tras la rendición del gobierno republicano el 1 de abril de 1939, Cáceres quedó integrada dentro de la nueva España, bajo el nuevo gobierno personal del generalísimo Francisco Franco.
sábado, 27 de octubre de 2007
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